Una noria de delaciones, persecuciones y encarcelamientos. Destaca en ese marco un personaje femenino, Solita Gil de la Cuadra, protegida de Monsalud y perseguida por la celosa Jenara Baraona. Solita irá a la cárcel para salvar la inocencia perseguida; Jenara para denunciar a un enemigo. En este mundo de sospechas y traiciones, en el que la policía es todopoderosa, en el que hay que esconderse para sobrevivir, la contrarrevolución va a inmolar al viejo maestro de escuela, Patricio Sarmiento, que alcanza su verdadera estatura de hombre en el momento de su muerte glorificada, sin importar a nadie si es culpable o inocente. Sin víctimas ningún terror puede existir.