La España de 1827 en la que surge la secreta y nunca bien esclarecida rebelión apostólica, en la que sus protagonistas, los apostólicos, juzgaban al rey Fernando VII demasiado ¡liberal!, es descrita así por Galdós: «Un puñado de hombres refugiados en Inglaterra se empeñan en librar a su país del despotismo y, mientras ellos sueñan allá, ese mismo país se subleva, se pone en armas con fiereza y entusiasmo, no porque le mortifique el despotismo sino porque el despotismo le parece poco y quiere más esclavitud, más cadenas, más miseria, más golpes, más abyección.»